El 31 de marzo de 1995 es un día que cambió la historia de la música texana en el mundo. La noticia de la muerte de Selena Quintanilla sacudió al mundo entero y una periodista del Valle de Texas estuvo presente en la escena.
Un día como hoy Irma Garza, quien trabajaba en CBS canal 4, fue enviada a Corpus Christi, la ciudad donde la estrella de la música tejana fue asesinada por Yolanda Saldívar — la presidenta del club de fanáticos de Selena y gerente de su boutique.
"Estaba todo empezando. Todavía no habían hecho comunicación con ella (Saldívar). Podíamos ver que ella estaba en la camioneta y ella tenía la pistola en la frente y estaban los oficiales hablando con ella de afuera", recuerda Irma, quien sin saberlo era la única del Valle de Texas reportando lo que sucedía.
Selena tenía muchos fanáticos en la área, ya que en varias ocasiones se había presentado en el Centro de Convenciones la Villa Real, en McAllen.
"Aquí la última presentación de Selena, me regaló esta camiseta y la tenía guardada", comenta el promotor Arnaldo "Nano" Ramírez. Se presentó como diez veces. La última vez que se presentó fue el febrero 3 del 1995", añade.
La cobertura para Garza se volvió aún más difícil, ya que ella conocía a Selena desde pequeña.
"Yo la conocí por amigos que teníamos y también trabajé en la radio en Houston. Ella tenía 12 años, estaba bien chiquita. (Era) una persona muy amable. La sonrisa que ven es la sonrisa que ella siempre siempre traía", relata Garza.
"Selena (era) humilde, curiosa. Completamente humilde. Como si fuera hija mía también o hermana de los demás. Una cosa tan simple y desgraciadamente se nos fue porque creo yo que ahorita Selena hubiera sido una artista no solo de música, sino actriz", opina Ramírez.
Para Garza, Selena estaba en camino de ser una de las artistas más grandes.
"Ella sería más grande que Madonna. A esos rumbos iba Selena. Era el principio para ella de algo muy grande", afirma Garza.
Pero nada de eso podrá pasar, ya que a sus 23 años fue asesinada por Saldívar, una noticia que paralizó al mundo.
"Al siguiente día pudimos hablar con su papá", recuerda Garza, quien acompañó a la familia durante todo el juicio contra Yolanda Saldívar. "Fue algo muy pesado para ellos. No se lo deseo a nadie", añade la exreportera.
Esa cobertura fue más que el reporte de una tragedia, fue una experiencia que la marcó para siempre, relató Garza.